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Leyendas

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Leyenda de las Lagunas de Mojanda Cajas

Se dice que en el lugar donde se encuentran ubicadas estas lagunas, era un pueblo cuyos hacendados fueron gente muy mala que explotaban a sus trabajadores y jamás hacían obras de caridad, al ver esto Jesucristo decidió disfrazarse de mendigo y salvar a los pocos habitantes sencillos y buenos que aún quedaban.

 

Jesucristo emprendió su viaje desde la madrugada, cuando era medio día se acercó a la casa de un hacendado y pidió se le regalara un poco de agua, el patrón de inmediato ordenó a la servidumbre que echaran al intruso.

 

Jesucristo siguió caminando, llegó a otra hacienda donde fue ahuyentado por unos perros, en aquel momento constato que el pueblo estaba rodeado de gente mala, llena de codicia y ambición; sin embargo, en el largo recorrido, encontró a un indiecito quien desobedeciendo al patrón regaló tres panes al mendigo, al ver este gesto de humildad, el anciano le dijo al hombre reuniese a su familia y huya muy lejos porque ese sitio será convertido en agua.

 

Él y su familia huyeron tan lejos como pudieron y al seguir con su larga travesía comenzó a temblar la tierra, como si el planeta se destruyera en mil pedazos, acto seguido escucharon un estruendo, desde ese entonces a lo lejos divisaron un paisaje cautivador lleno de colorido misterio, belleza y sobretodo repleto de vida.

 

Hoy por hoy las Lagunas de Mojanda es uno de los atractivos turísticos de nacionales y extranjeros. Y se encuentran a 6 Km de la comunidad de Aloguincho, entre las provincias de Pichincha e Imbabura.

 

Lcda. Ana Ruby Serrano C.

Revista Amanecer Puellareño – marzo del 2006

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Leyenda de la Viuda

Mesías Herrera cuenta que su encuentro con la viuda, fue una de las cosas más escalofriantes de su vida... En la amplia sala de su casa, llena de figuritas y adornos, se sienta en la cabecera: “Yo soy fiel creyente de que existe lo bueno y lo malo en el mundo”, comenta. Su historia tuvo lugar el 24 de diciembre de 1987. Era apenas un joven, de 17 años, y estaba celebrando la noche buena con su familia, en un sector de la parroquia llamado Túqueres.

 

La fiesta tuvo lugar en la casa de su padre, en la que se presentó una orquesta de barrio. Herrera asegura que él y su hermano menor no bebieron durante la celebración.

 

Aproximadamente a las 00:30, él y dos hermanos decidieron descansar en otra casa familiar, que quedaba cerca de la de su padre. Partieron en fila india. Al frente iba uno de sus hermanos que tenía 19 años. En la mitad, el mayor con 24 años. Y él cerraba la fila.

 

Caminaron cerca de 500 metros en un camino de tierra y piedra, que terminaba en el cementerio. Frente a ellos apareció un bulto alto y negro. Iba levitando unos 30 centímetros sobre el suelo. Cuando se cruzaron con el espectro, Herrera observó algo perturbador: “Su rostro era casi transparente, al igual que sus manos y sus pies. Parecía de cera. En la mano derecha llevaba un bastón gigante”. Él y su hermano menor prefirieron mirar a otro lado. Entonces, preguntó: “¿Vieron qué era?”. El que iba al frente dijo: “La viuda, pero no regreses tu vista hacia ella”.

 

Sin embargo, su hermano mayor, dudoso, giró la cabeza y la observó con detenimiento.

 

Caminaron unos cien metros más y encontraron a un borrachito tirado sobre un riachuelo. Dos días después, su hermano cayó enfermo: “¡Nada lo podía curar, nadie sabía qué le pasó!”.

 

Desesperada, la familia buscó ayuda de una señora vieja, nativa del lugar, que vivía cerca del Cementerio. “Era conocida como Doña Mercedes. Era indígena y se dedicaba a sanar a las personas que se enfermaban por cosas del otro mundo”, comenta. Ella sometió a tres rituales a mi hermano. Cuando le preguntaron cuál fue el problema, la señora les contó que tenía ‘mal aire’ porque lo agarró la muerte, por incrédulo.

Un fantasma persigue a los cantineros.- Según Carmen Moreno, dueña de una panadería del lugar, ubicada en la plaza central del pueblo, según la leyenda, antiguamente, en la parte trasera de la primera iglesia de Puéllaro, existía una quebrada llamada El Hondón. Los hombres que solían ir a las cantinas, después de tomar aguardiente, cruzaban la quebrada para cortar camino hacia sus casas. En el lugar, más de uno aseguró haber visto a una mujer atractiva, flotando por el río. Y ella conoció a un hombre que fue valiente y la siguió. Al acercarse, lo que encontró fue una calavera. “La viuda aparece para castigar a los fiesteros, parranderos y mujeriegos”, aseguró la mujer.

Diario Expreso – diciembre del 2019

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